
Cómo ponerle precio a un producto digital
El precio de un producto digital no puede salir de cuánto te costó hacerlo, porque hacer una copia más no cuesta nada. Sale de cuánto le resuelve a quien lo compra y de cuánto le costaría resolverlo por otro lado.
Piensa en un diseñador que armó una plantilla de presupuesto en Google Sheets. Le llevó dos días. Si calcula el precio por sus horas, llega a una cifra que nadie paga por una planilla. Si lo calcula por lo que le ahorra a otro freelancer cada vez que cotiza, llega a USD 19 sin tener que justificar nada.
Las horas que pusiste no sirven para fijar el precio
Con un producto físico, el costo de fabricar cada unidad pone un piso. Con un archivo, ese piso no existe: la copia número 100 cuesta lo mismo que la número dos. Las horas que pusiste en hacerlo ya están gastadas, vendas una copia o mil.
Eso tiene una consecuencia incómoda. Si divides tus horas por las ventas que esperas, el precio sale arbitrario. Esperas 10 ventas y te da USD 80; esperas 200 y te da USD 4. El producto es el mismo en los dos casos, y al comprador tus expectativas no le importan.
Contar las horas que le ahorras al comprador da un precio defendible
La primera forma de ponerle precio es mirar el tiempo del otro. Vuelve al diseñador de la plantilla. Supón que quien la compra es un freelancer que cobra USD 25 la hora, cotiza tres veces por mes y la plantilla le ahorra una hora cada vez.
| Concepto | Cuenta | Resultado |
|---|---|---|
| Horas ahorradas por mes | 1 hora × 3 presupuestos | 3 horas |
| Horas ahorradas en un año | 3 × 12 | 36 horas |
| Valor de ese tiempo | 36 × USD 25 | USD 900 |
| Precio de la plantilla | USD 19 ÷ USD 900 | Poco más del 2% |
Nadie va a hacer esa cuenta antes de comprar, pero tú sí, y te dice algo útil. A USD 19 no le estás pidiendo mucho a nadie. Podrías cobrar USD 29 y seguiría siendo una fracción chica de lo que ahorra. Esta cuenta te da un techo razonable, y de ahí eliges hacia abajo.
La alternativa que tiene el comprador te da el ancla
La segunda forma es preguntarte qué haría el comprador si tu producto no existiera. Una persona que quiere un plan de comidas puede pagar una consulta con una nutricionista, digamos USD 40, o buscar recetas sueltas gratis durante un mes. Un plan en PDF de cuatro semanas a USD 19 queda en el medio: más barato que la consulta y más ordenado que buscar solo.
Una profe de inglés que cobra USD 20 por una clase particular puede vender una guía de phrasal verbs a USD 8. El ancla es la clase. Quien no puede pagar una clase por semana puede pagar la guía, y quien sí puede la compra de todos modos como repaso.
Lo que no sirve como ancla es el precio de un producto parecido en un marketplace lleno de copias a USD 2. Tu comprador no te encontró ahí. Te encontró a ti, por tu contenido, y compara contra lo que tú le resolverías.
Con tres precios en escalera, el comprador elige su nivel
La tercera forma es no elegir un solo precio. Si pones tres productos en escalera, quien compra se ubica solo. Una nutricionista podría armar esto:
| Producto | Qué incluye | Precio |
|---|---|---|
| Guía corta | Plan de comidas de una semana, en PDF | USD 9 |
| Pack completo | Plan de cuatro semanas, lista de compras y recetas | USD 19 |
| Sesión | Videollamada de 30 minutos para ajustar el plan | USD 49 |
La sesión de USD 49 hace que el pack de USD 19 se vea razonable, y la guía de USD 9 le da una puerta de entrada a quien todavía no confía. En Tuqui son tres productos distintos: dos archivos y una sesión paga. El plan Starter permite hasta 10 productos publicados, así que una escalera de tres entra con lugar de sobra.
La comisión decide cuánto te queda de cada precio
Hay dos comisiones distintas y conviene no mezclarlas. La comisión de plataforma es la que cobra la herramienta donde vendes. La comisión de procesamiento es la que cobra quien procesa la tarjeta, como Stripe o MercadoPago. Gumroad cobra las dos por separado: 10% más USD 0,50 por venta de plataforma (gumroad.com/pricing, septiembre 2026) y encima el procesamiento de tarjeta, que no está incluido. Tuqui cobra 0% de plataforma y la venta paga solo el procesamiento de tu propia cuenta.
| Precio | En Gumroad te quedas con | Cobrando directo con Stripe | Diferencia por venta |
|---|---|---|---|
| USD 9 | USD 7,04 | USD 8,44 | USD 1,40 |
| USD 19 | USD 15,75 | USD 18,15 | USD 2,40 |
| USD 49 | USD 41,88 | USD 47,28 | USD 5,40 |
Las dos columnas asumen una tarjeta nacional de Estados Unidos, donde Stripe cobra 2,9% más USD 0,30 por pago (stripe.com/pricing, septiembre 2026). Con una tarjeta internacional Stripe suma 1,5%, y si hay conversión de moneda, 1% más.
La columna de Stripe no incluye la suscripción de Tuqui, que en Starter es de USD 12 al mes y se paga igual vendas una copia o cien. A USD 19 la diferencia por venta es USD 2,40, así que con cinco ventas en el mes la suscripción queda cubierta. A USD 9 hacen falta nueve ventas, y a USD 49 alcanza con tres. Si vendes menos que eso, Gumroad te sale más barato, y está bien que lo sepas antes de elegir.
Si tu tienda vende en pesos argentinos con MercadoPago, la cuenta cambia. La comisión depende del plazo en que quieras disponer del dinero y del medio de pago, y se le suma IVA. Revisa tu tasa en mercadopago.com.ar/costs-section. Nuestra calculadora usa 6% como supuesto para ese caso (septiembre 2026), pero tu número puede ser otro.
Empezar alto y bajar con un código es mejor que subir después
Bajar un precio es fácil. Subirlo después de lanzar obliga a explicarle a la gente por qué hoy cuesta más lo mismo que ayer. Por eso, si dudas entre dos precios, empieza por el más alto y usa un código de descuento para el lanzamiento.
En Tuqui los códigos son porcentajes, de hasta 90%, y valen para toda la tienda. Puedes ponerles un límite de usos. Un código LANZAMIENTO30 con 20 usos le da un 30% a las primeras personas, y después el precio vuelve solo a lo que decidiste. Un detalle a saber: el uso se descuenta cuando alguien empieza a pagar, así que un carrito abandonado también gasta uno.
El precio tachado sirve para lo mismo, con una regla. Tuqui exige que el precio anterior sea mayor al que cobras hoy, así que la página no puede mostrar un precio tachado por debajo del real. Que ese precio anterior se haya cobrado de verdad depende de ti.
Las métricas te dicen si el problema es el precio o la página
Cambiar el precio a ciegas no enseña nada. En tus métricas ves visitas, clics, checkouts iniciados y ventas. Si mucha gente empieza a pagar y pocos terminan, el precio puede ser el freno. Si casi nadie llega a empezar a pagar, el problema está antes: en el título o en la descripción, y bajar el precio no lo arregla.
Si quieres hacer esta cuenta con tu propio precio, tu volumen y tu procesador, la calculadora de comisiones está en tuqui.store/calculadora.